En medio de la peor crisis de seguridad en su historia, Ecuador se enfrenta a una ola de violencia desatada por bandas criminales que han establecido vínculos con dos carteles mexicanos y la mafia albanesa, según expertos consultados por la agencia EFE.
En los últimos años, estas organizaciones locales han ganado terreno en los mercados globales del narcotráfico gracias a su asociación con los poderosos carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, así como con la “mafia albanesa” y disidencias de las FARC.
Renato Rivera, coordinador del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, señala que los carteles utilizan a ecuatorianos para llevar a cabo operaciones logísticas destinadas a exportar droga hacia Estados Unidos y Europa. Estas actividades incluyen lavado de activos, tráfico de armas, corrupción, robos, sicariato y extorsión, lo que ha contribuido a convertir a Ecuador en un país altamente violento.
Entre 2018 y 2022, la tasa de homicidios en Ecuador aumentó drásticamente, pasando de 5.8 a 25.62 por cada 100,000 habitantes. Los expertos advierten que este año podría llegar a 40, colocando al país como el “tercero o cuarto más violento de América Latina”.
En este contexto, el 9 de agosto se registró el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio. Además, Ecuador se ha consolidado como el tercer mayor decomisador de droga a nivel mundial, con expectativas de superar las 200 toneladas incautadas este año.
Informes de inteligencia policial indican que al menos seis bandas compiten por el control del crimen organizado en Ecuador. Los Choneros, en el pasado una organización poderosa, se aliaron con el cartel de Sinaloa, pero han perdido considerable influencia desde 2019. A raíz del debilitamiento de Los Choneros, surgieron nuevas bandas como Los Tiguerones, Los Lobos y Chone Killers, que establecieron una alianza con el Cartel Jalisco Nueva Generación, consolidando así su presencia en la escena del crimen.
